Wingston González

·«hijøs de la probabilidad»·

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QUÉ HARÉ CON MI LUGAR EN EL CIELO

WHAT WILL I DO WITH MY PLACE IN THE SKY

Guatemala / Toronto: Toronto Biennial of Art, 2019 | 60 págs. | ISBN 978-1-9992186-1-4 | Prólogo: Candice Hopkins | Traducción al inglés: Urayoán Noel

Qué haré con mi lugar en el cielo parte de las esculturas Silla 1, Silla 2 y Silla 3 de Naufus Ramírez- Figueroa —proyecto provocado por la imagen de una pintura de los años 1830 de Jean–Frédéric Waldeck: un hombre caminando por una montaña con una silla atada a su espalda, llevando a otro hombre vestido de blanco con botas delicadas—, para sugerir y flexionar nuestras ideas del peso, la materialidad y el tránsito, y vaciar así el lenguaje de sus regencias más utilitarias.

VACIADO DEL PERDIGUERO INVOLUBLE

y los babykaijus diríamos
lo que pasa es que ya
estamos dormidos
debajo de la floración de los cenzontlesmistá martin
debajo de la saliva los coyotes
al filo del machetelas escaleraslos acantilados
sin manosbajo la gloria de la accióny la belleza de cristos
y todos los códices que no clavaremos

los babykaijus sostienen
en las puertas de los rascacielosen
todas las peleas callejeras y en cada uno de los arcos
los partidos de fútbol y
la propia energía implacable
los mismos barrancos distantes
the same fucking pesadillas móvilesla
preparación para el cuarto día de cuaresma en los bosques

y es que babykaijus & cía han dicho
todos los hijos de probabilidad nuestra
simétricas emociones
se reunieron en un salón de fiestas
de la guatemala city
a la hora del té con mistá waldo núñez y nos confiamos
a nuestros secretos
y nos confiamos
a la sangre de la barba amarilla
a la voluta del habla al mar de los ahogados
a los que lloran en los conciertos
a la sal de 5 añosal apocalipsis zombiea la caída del
mundoy a las ruinas
a nuestro cabello luz
cabello ayuntamiento comarcal

asíbabykaijus emergen para luchar contra el fuego
el cielo donde asientan las inquietudes
y —más increíble todavía— el lugar
de nuestra propia fuerza inexplicable
de nuestro corazón radiado de espiñas y palomas venenosas
nos
confiamos a la nieve y todos los días a la importantísima
sombra
radioactiva de cansancio de lecto